El Trastorno Límite de la Personalidad se caracteriza por un patrón dominante de inestabilidad de las relaciones interpersonales, de la autoimagen y de los afectos, e impulsividad intensa, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cinco (o más) de los hechos siguientes:

1. Esfuerzos desesperados para evitar el desamparo real o imaginado.

2. Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas que se caracteriza por una alternancia entre los extremos de idealización y de devaluación.

3. Alteración de la identidad: inestabilidad intensa y persistente de la autoimagen y del sentido del yo.

4. Impulsividad en dos o más áreas que son potencialmente autolesivas (p. ej., gastos, sexo, drogas, conducción temeraria, atracones alimentarios).

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5. Comportamiento, actitud o amenazas recurrentes de suicidio, o comportamiento de automutilación.

6. Inestabilidad afectiva debida a una reactividad notable del estado de ánimo (p. ej., episodios intensos de disforia, irritabilidad o ansiedad que generalmente duran unas horas y, rara vez, más de unos días).

7. Sensación crónica de vacío.

8. Enfado inapropiado e intenso, o dificultad para controlar la ira (p. ej., exhibición frecuente de genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).

9. Ideas paranoides transitorias relacionadas con el estrés o síntomas disociativos graves.

Estudios Cerebrales

Un estudio publicado en la revista Personality Disorders, ofrece nuevas evidencias de los cambios cerebrales que tendrían las personas con este trastorno de personalidad, y que explicarían, en parte, por qué tienen tantos conflictos interpersonales.

El Dr. Brian Haas, autor principal de la investigación, estudió a 80 pacientes a quienes se les administró un test que medía Trastorno Límite de Personalidad (TLP), para asegurar el diagnóstico y ademas se les realizó un Scanner cerebral, donde se les solicitaba una tarea de reconocimiento de estados emocionales de otras personas.

Los investigadores encontraron que aquellos con más rasgos de TLP presentaban menor actividad en dos áreas del cerebro vinculadas al procesamiento empático.

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El Dr. Brian Hass afirma: “Nuestros resultados mostraron que las personas con rasgos de TLP presentan actividad reducida en regiones cerebrales que apoyan la empatía. Esta activación reducida podría sugerir que las personas con más rasgos de TLP tienen mayor dificultad entendiendo y/o prediciendo cómo otros se sienten, al menos comparados con individuos con menos rasgos de TLP.” Es decir, se refiere a lo que hoy en día se conoce como Teoría de La Mente o Empatía.

El Dr. Joshua Miller, coautor del estudio, comenta que este trastorno de personalidad es uno de los más severos y problemáticos. Las personas que lo padecen pueden tener dificultades manteniendo relaciones estables de pareja y amistosas, y la presente investigación puede ayudar a explicar porqué esto es así.

Se han logrado identificar mediante estudios con neuroimágenes alteraciones principalmente en la red frontolimbica, la cual esta conformada por:

· La corteza cingulada anterior

· Corteza orbitofrontal, Corteza prefrontal dorsolateral

· Hipocampo

· Amigdala (aumentaría su actividad por falta de inhibición de la corteza prefrontal). Además el sistema de neurotransmisión serotoninérgico estaría alterado lo cual explicaría la desinhibición de impulsos agresivos. El N-acetil aspartato es un marcador de integridad neuronal, el cual se encuentra disminuido en los pacientes.

Tratamiento:

En promedio el 97% de los pacientes ha sido tratado por 6 terapeutas distintos, lo cual indicaría la complejidad de lograr un tratamiento efectivo.
Los objetivos de la terapia son por un a lado identificar los pacientes que responden a crisis con conductas autodestructivas, y establecer una alianza terapéutica.

1. Establecer acuerdos explícitos acerca de las metas del tratamiento y de las responsabilidades del paciente y del médico-terapeuta.
2. Establecer explícitamente la expectativa de que el paciente sea partícipe activo de la terapia.
3. Psicoeducación.
4. Coordinación y fluida comunicación entre los distintos tratantes.
5. Supervisión y evaluación continua del estado clínico del paciente y desarrollo del plan terapéutico.

El tratamiento consta de dos partes, la farmacoterapia la cual no es suficiente por si sola ya que no interviene en la alteración psicosocial y en la funcionalidad de la paciente, por ejemplo, recuperar un empleo estable, por lo que intervenciones psicosociales son fundamentales.

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Curso y pronóstico

Habitualmente se inicia en la niñez tardía. Una vez que se inicia tratamiento se ha observado remisión de un 75% con un 5% de recaída (en estudios con adolescentes). Sin embargo se ha observado hasta un 4% de suicidio durante la terapia.

Como factores de mal pronóstico se han identificado:
· Inestabilidad afectiva.
· Tiempo largo de estadía hospitalaria previa.
· Disforia.
· Antecedentes familiares de patología mental.
· Temprana edad de presentación.
· Presencia de psicopatología materna.
· Violencia parental.

Factores de buen pronostico:
· Alto coeficiente intelectual.
· Ausencia de divorcio parental.
· Presencia de actos destructivos al momento de la admisión.

Conclusiones

El trastorno de la personalidad limítrofe es una patología prevalente con importante letalidad, lo cual hace necesario saber diagnosticarlo y tratar no solo sus comorbilidades sino también, realizar intervenciones psicoterapéuticas estrechas asociadas a terapias farmacológicas específicas fijando limites y metas con el paciente y con el equipo tratante.
En éste sentido se hace necesario realizar mas investigación y evaluación de las terapias existentes con el fin de tratarlos en forma adecuada y lograr la real integración de estas personas a la sociedad.