El Síndrome de Guillain-Barré es un trastorno en el que el sistema inmunológico del cuerpo ataca al sistema nervioso periférico.

Los primeros síntomas de esta enfermedad incluyen distintos grados de debilidad o sensaciones de cosquilleo en las piernas y se pueden propagar a los brazos y al torso. Estos síntomas pueden aumentar en intensidad hasta que los músculos no pueden utilizarse en absoluto y el paciente queda casi totalmente paralizado. En estos casos, el trastorno pone en peligro la vida, potencialmente interfiriendo con la respiración y, a veces, con la presión sanguínea y el ritmo cardíaco.

La mayoría de los pacientes se recuperan, incluyendo a los casos más severos del Síndrome de Guillain-Barré, aunque algunos continúan teniendo un cierto grado de debilidad.

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Manifestaciones comunes:

La manifestación más frecuente es la torpeza motora y de la marcha, con tropiezos y caídas, que se acentúa en horas o pocos días, con imposibilidad para caminar y para mantenerse de pie. También aparece debilidad muscular en las extremidades superiores, y en los casos graves, debilidad de los  músculos respiratorios que hace precisa la ventilación asistida. Dado que se afectan en general los nervios motores, los pacientes no suelen presentar síntomas sensitivos. No hay déficit cognitivo dado que se trata de una enfermedad del sistema nervioso periférico.

Otros signos y síntomas típicos son:

  • Pérdida de reflejos tendinosos en brazos y piernas.
  • Entumecimiento (pérdida leve de la sensibilidad) u hormigueo.
  • Dolor o sensibilidad muscular (puede ser un dolor similar a un calambre).
  • Movimiento descoordinado (no puede caminar sin ayuda).
  • Hipotensión arterial o control deficiente de la presión arterial.
  • Frecuencia cardíaca anormal.
¿A quienes afecta?

El Síndrome de Guillain-Barré puede afectar a cualquier persona. Puede atacar a la persona en cualquier edad y ambos sexos son igualmente propensos al trastorno. El síndrome es raro y aflige sólo a una persona de cada 100,000. Generalmente, el Síndrome de Guillain-Barré ocurre unos cuantos días o una semana después de que el paciente ha tenido síntomas de una infección viral respiratoria o gastrointestinal. El trastorno puede aparecer en el curso de varias horas o varios días o puede requerir hasta 3 ó 4 semanas. La mayoría de las personas llegan a la etapa de mayor debilidad dentro de las 2 primeras semanas de la aparición de los síntomas y, para la tercera semana de la enfermedad, un 90 por ciento de los pacientes están en su punto de mayor debilidad.

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¿Cual es la causa?

Nadie conoce aún por qué el Síndrome de Guillain-Barré ataca a algunas personas y a otras no. Ni nadie sabe qué exactamente desencadena la enfermedad.

Lo que los científicos sí saben es que el sistema inmunológico del cuerpo comienza a atacar al propio cuerpo, lo que se conoce como una enfermedad autoinmunológica. Comúnmente, las células del sistema inmunológico atacan sólo a material extraño y a organismos invasores. En el Síndrome de Guillain-Barré, el sistema inmunológico comienza a destruir la cobertura de mielina que rodea a los axones de muchos nervios periféricos, o incluso a los propios axones.

En enfermedades en las que los recubrimientos de mielina de los nervios periféricos son lesionados o quedan afectados, los nervios no pueden transmitir señales con eficiencia. A ello se debe el que los músculos comiencen a perder su capacidad de responder a los mandatos del cerebro que  han de transportarse a través de la red nerviosa. El cerebro también recibe menos señales sensoriales del resto del cuerpo, resultando en una incapacidad de sentir las texturas, el calor, el dolor y otras sensaciones.

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Como alternativa, el cerebro puede recibir señales inapropiadas que resultan en cosquilleo de la piel o en sensaciones dolorosas. Debido a que las señales que van hacia y vienen desde los brazos y las piernas han de recorrer largas distancias, son las más vulnerables a interrupción. Por tanto, las debilidades musculares y las sensaciones de cosquilleo aparecen inicialmente en las manos y en los pies y progresan hacia arriba.

Cuando el Síndrome de Guillain-Barré va precedido de una infección viral, es posible que el virus haya cambiado la naturaleza de las células en el sistema nervioso por lo que el sistema inmunológico las trata como células extrañas. También es posible que el virus haga que el propio sistema inmunológico sea menos discriminador acerca de qué células reconoce como propias, permitiendo a algunas de las células inmunológicas, tales como ciertas clases de linfocitos, atacar la mielina.

¿Cómo se diagnostica?

Se denomina síndrome ya que es una condición médica caracterizada por un cúmulo de síntomas y signos, pueden ser bastante variados, por lo que los médicos pueden encontrar difícil diagnosticar el Síndrome de Guillain-Barré en sus primeras etapas.

Ciertos signos y síntomas forman un cierto patrón que ayuda a los médicos a diferenciar el Síndrome de Guillain-Barré de otros desórdenes. Por ejemplo, los médicos observarán si los síntomas aparecen en ambos lados del cuerpo (lo más común en el síndrome de Guillain-Barré) y la velocidad con la que aparecen los síntomas (en otros desórdenes, la debilidad muscular puede progresar a través de meses en vez de días o semanas). En Guillain-Barré los reflejos, tales como la reacción de la rodilla al golpearla, usualmente desaparecen. Debido a que las señales que viajan a través del nervio son más lentas, una prueba de velocidad de la conducción nerviosa (NCV) puede ayudar al médico en el diagnóstico. En los pacientes del Síndrome de Guillain-Barré, el líquido cerebroespinal que baña la médula espinal y el cerebro contiene más proteína de lo normal, por lo tanto se puede analizar el líquido.

¿Tiene cura? ¿Cuál es el tratamiento?

No hay una cura conocida para el Síndrome de Guillain-Barré. Sin embargo, hay terapias que reducen la gravedad de la enfermedad y aceleran la recuperación en la mayoría de los pacientes.El tratamiento está encaminado a reducir los síntomas, tratar las complicaciones y acelerar la recuperación.

Por lo general, la plasmaféresis y la terapia de inmunoglobulina de alta dosis son los medicamentos utilizados. Ambos son igualmente eficaces, pero la inmunoglobulina es más fácil de administrar. La plasmaféresis es un método mediante el cual se saca sangre entera del cuerpo y se procesa de forma que los glóbulos blancos y rojos se separen del plasma o la porción líquida de la sangre. Las células de la sangre se devuelven luego al paciente sin el plasma, el cual el cuerpo sustituye rápidamente. Ambos tratamientos conducen a un mejoramiento más rápido y ambos son igualmente efectivos. No hay ninguna ventaja para el uso de ambos tratamientos. Otros tratamientos ayudan a reducir la inflamación.

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La recuperación puede tardar semanas, meses o años y la mayoría de las personas sobreviven y se recuperan por completo. En algunas personas, la debilidad leve puede persistir. El desenlace clínico probablemente es bueno cuando los síntomas desaparecen dentro de un período de tres semanas después de haber comenzado por primera vez.