El avance en la medicina y en los estudios neurocientíficos, sumado a los cambios evolutivos en la sociedad y en el ser humano, ha permitido que vivamos por muchos años y mantengamos una expectativa de vida mayor que nuestros antepasados. Por lo que la etapa denominada vejez, es hoy en día una parte importante en nuestro ciclo de vida.

Lo ideal es que si vamos a vivir más, podamos mantener una buena calidad de vida, lo cual depende de muchos factores, entre ellos se destaca la salud física, factores ambientales, factores económicos, factores sociales y psicológicos.

Es casi imposible llegar a la tercera edad sin la presencia de alguna enfermedad o dolencia física, lo importante es identificar el grado y la magnitud en que esto afecta la funcionalidad y la independencia en las actividades de la vida diaria.

Se considera que la salud mental, muchas veces no es tenida en cuenta en la etapa del adulto mayor, es tan o más importante que la salud física, ya que existe una estrecha relación entre ambos componentes para denominar estado de bienestar o salud de la persona. Una adecuada salud física influye en la salud mental y viceversa, la salud mental influye de manera muy positiva o muy negativa en la salud física.

Con esta idea se sostiene que a pesar de las enfermedades físicas, la actitud personal de cómo enfrentamos dichos malestares y si podemos sobreponernos, es fundamental para mantener una buena calidad de vida.

Es muy frecuente que aparezca sintomatología ansiosa y depresiva en adultos mayores, se considera que es parte de un proceso de adaptación que requiere que esta etapa de vida esté plagada de eventos vitales que exigen que la persona haga uso de sus capacidades de adaptación. Incluso asociado a enfermedades física y/o el consumo de ciertos fármacos, los adultos mayores son más propensos a presentar este tipo de síntomas afectivos.

pareja

Generalmente aparecen ideas relacionadas a la muerte, ya sea hacia la misma persona o a su pareja, situaciones de duelo no resueltas por el compañero/a de vida, fallecimientos de amigos, familiares, suelen atraer sintomatología depresiva. Incluso la entrada en la etapa de la jubilación es una situación de duelo que es necesario atravesar.

Frente a esta última situación, aparecen sentimientos de fracaso, de inutilidad, de pérdida, cambios a nivel económico, etc., que conlleva a en algunas personas la sensación de vacío existencial. Pero no todas las personas reaccionan de igual manera frente a estas circunstancias. Depende de varios factores relacionados con la personalidad, acompañamiento familiar y social, la capacidad de resiliencia, etc.

Depresion adulto mayor

¿Cuándo se diagnostica Depresión en el Adulto Mayor?

Es importante como familiar cercano tener en cuenta:

. La presencia de síntomas anímicos o emocionales, desánimo, tristeza, apatía, abulia, incapacidad para disfrutar de cosas cotidianas, angustia, irritabilidad. Cambios conductuales como falta de iniciativa, desarreglo personal, introvertidos, tendencia a quedarse en casa, retraimiento social y familiar, disminución de actividades y productividad.

. Síntomas físicos, como alteraciones en el ritmo sueño – vigilia, cambios en el apetito, cambios en el peso corporal, cansancio.

. Síntomas cognitivos: alteraciones en la memoria, concentración, pensamientos de fracaso, inutilidad, pensamientos de muerte, ruina, enfermedad, desamparo, abandono. Lentitud en el pensamiento y en la capacidad de respuesta.

foto1

Tratamiento y Recomendaciones

En estos casos, es importante que los familiares mas cercanos detecten esta sintomatología o cambios en sus actitudes para poder acudir a un profesional.

No significa que en todos los casos estos síntomas sea la presencia puramente de un trastorno en el estado de ánimo, existen otras enfermedades que podrían afectar lo anímico, como por ejemplo la presencia de un tumor cerebral, etapas iniciales de Alzheimer, algunas enfermedades endocrinológicas, etc. Por lo cual es muy importante consultar con el médico para descartar patologías orgánicas.

En el caso de un síndrome depresivo, diagnosticado por un profesional de área de la Salud Mental, ya sea Psiquiátra o Psicólogo, podría ser necesario comenzar un tratamiento psicofarmacológico (acorde a las necesidades del paciente y cada caso en particular) como también psicoterapia.

Además de estos tratamientos, es indispensable el vínculo social y familiar de la persona adulto mayor, ya que se entrelazan redes de contactos, se mantiene una mente activa y los vínculos afectivos suelen amortiguar los efectos negativos de dolencias físicas y mentales.

Es por esto mismo, que se recomienda la inserción de los adultos mayores en talleres grupales acorde a las aficiones particulares, ya que permiten mantener a las personas más activas y saludables, rodeadas por un grupo de personas de edades cercanas y puedan compartir sus experiencias de vida.

tratamiento