El concepto de Funciones Cognitivas hace referencia a los procesos mentales o intelectuales que nos permiten: razonar, pensar, comprender y utilizar el lenguaje, focalizar, mantener y dividir la atención, reconocer objetos, clasificarlos y ubicarlos en el espacio, aprender y recordar información nueva, planificar, ejecutar y supervisar nuestras propias actividades.

Es decir que se relaciona con la capacidad de prestar atención, recordar, producir y comprender el lenguaje, resolver problemas y tomar decisiones.

Las funciones cognitivas conforman un amplio grupo de capacidades y habilidades que incluyen :

  • La atención (relacionado con la capacidad de alerta, atención focalizada, sostenida, la concentración, etc.)
  • La memoria verbal (memoria de largo plazo, memoria de corto plazo o memoria de trabajo, memoria procedural, memoria semántica, memoria episódica, etc.)
  • La memoria visual.
  • El lenguaje (comprensión, fonológico, semántico, sintáctico, morfológico, pragmático, así como la fluidez, la prosodia, etc.)
  • La visopercepción- visoconstrucción.
  • La velocidad de procesamiento de la información.
  • El razonamiento y pensamiento concreto y abstracto.
  • Las funciones ejecutivas (engloba un amplio abanico como es la flexibilidad cognitiva, planificación, monitoreo, resolución de problemas, toma de decisiones, etc.)
  • La orientación espacial y temporal.
  • La organización del acto motor (inicio y mantenimiento de una actividad motora).
  • Las habilidades académicas (lectura, escritura, cálculo, aprendizaje).
  • Regulación emocional y conductual.

¿Qué son los Déficits Cognitivos?

Las funciones cognitivas anteriormente mencionadas varían de forma natural entre las diferentes personas, ya que no todos procesamos de la misma manera la información. Algunas personas pueden tener más desarrolladas algunas habilidades que otras por el simple hecho de entrenarlas a diario a través de su oficio, ocupación, estudios e intereses personales. Sin embargo se consideran diferencias individuales totalmente normales y esperables entre las personas.

Por otra parte, es cierto que hay factores que intervienen de manera negativa en nuestro cerebro y pueden afectar la actividad cognitiva, entre ellos se encuentra el estrés, la fatiga, la depresión, ansiedad, el consumo elevado de alcohol – drogas, una nutrición insuficiente, algunas enfermedades metabólicas, algunos fármacos, trastornos en el sueño, entre otras.

Cabe destacar que las enfermedades neurológicas como Accidente Cerebro Vascular, Esclerosis Múltiple, enfermedades neurodegenerativas como Enfermedad de Alzheimer, Párkinson, Demencia Fronto-temporal, Traumatismo Encéfalo- Craneano, y las enfermedades Psiquiátricas como Trastorno del Ánimo tipo depresivo, bipolar, Esquizofrenia, Trastorno Obsesivo-compulsivo, Trastorno de Ansiedad, entre otras, generan alteraciones o déficit cognitivos.

En muchos casos los déficit cognitivos no se correlacionan con el nivel de deterioro físico, pero sí lo hacen con el grado de discapacidad, el hándicap, el desempleo, una mayor necesidad de asistencia en las actividades de la vida diaria y la necesidad de un mayor apoyo social y familiar.

En ocasiones, sucede que un examen neurológico revela una ambulación normal, y la evaluación neuropsicológica detecta un deterioro en las funciones cognitivas. Estos síntomas cognitivos generan una enorme incomprensión, tanto por parte del propio afectado como de su entorno. A esto se le suma el miedo que supone pensar que los demás puedan creer que quiere eludir responsabilidades y la angustia por no saber cómo va a evolucionar estos síntomas.

Evaluación Neuropsicológica

El patrón del deterioro cognitivo es variable, así como lo son la severidad de los síntomas, la probabilidad de desarrollar estos síntomas y la evolución de los mismos.

La valoración cognitiva nos permite objetivar los procesos cognitivos en cada paciente; puesto que en algunos casos ellos mismos no son conscientes de estas alteraciones y su severidad. Por ende es relevante una adecuada evaluación neuropsicológica para que el entorno cercano puedan comprender qué es lo que les está sucediendo realmente al paciente y por qué se comportan como lo hacen. Cuando empiezan a percibir estos síntomas, éstos generan sentimientos de miedo a estar sufriendo una enfermedad neurológica añadida, por ello es relevante una explicación aclaratoria sobre esos síntomas neurocognitivos, por qué se dan; para que puedan comprender por qué están teniendo esas dificultades en su vida diaria.

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El Servicio de Neuropsicología se encarga de la valoración y entrenamiento de facultades cognitivas, un  Neuropsicólogo entrenado se ocupa entonces del diagnóstico y el tratamiento de aquellos problemas cognitivos, conductuales y emocionales que pueden ser resultado de diferentes procesos que afecten el normal funcionamiento cerebral.

El objetivo de la evaluación es poder plantear no sólo los déficit cognitivos, sino además establecer un programa de estimulación/rehabilitación cognitiva, a través del aprendizaje de estrategias o técnicas para mejorar capacidades o funciones superiores, con el fin de mejorar la calidad de vida del paciente y su entorno familiar.