¿Qué es la Pseudodemencia Depresiva?

Se entiende a la pseudodemencia depresiva como un trastorno depresivo mayor en el cual el deterioro cognitivo representa el principal motivo de consulta, pudiendo éste ser interpretado erróneamente como un cuadro demencial. Inclusive en los casos en que remite la pseudodemencia depresiva, persisten ciertos déficits cognitivos y hay un aumento en el riesgo de desarrollar una demencia.

Dentro de las demencias reversibles, aproximadamente la mitad se debería a una depresión. En la práctica clínica, 1/3 pacientes con pseudodemencia depresiva son diagnosticados como una demencia.

Depresión Mayor

La depresión mayor es un cuadro clínico incluido en los trastornos afectivos, que incluye al menos 5 de los siguientes síntomas: estado de ánimo depresivo, disminución importante del interés o de la capacidad para experimentar placer, pérdida o aumento significativo de peso, Insomnio o hipersomnia, fatiga o pérdida de la energía, sentimientos de inutilidad o culpa, disminución de la autoestima, disminución de la capacidad para pensar, tomar decisiones o concentrarse, visión pesimista del futuro, y pensamientos recurrentes de muerte o ideación suicida. 

Estos síntomas deben persistir por lo menos dos semanas y producir un malestar significativo que altere la vida familiar, social, laboral y de otras áreas importantes de la actividad de la persona.

¿Qué significa el término: Demencia?

Una demencia se diagnostica ante la presencia de trastornos cognitivos y/o conductuales que producen una disfunción laboral o interfieren en las actividades de la vida diaria y representan un deterioro con respecto al nivel previo de funcionamiento.

Los trastornos cognitivos o conductuales deben afectar al menos dos de los siguientes dominios:
Dificultad para adquirir nueva información: olvidar eventos o citas, perderse en lugares conocidos.
Dificultad para razonar o realizar tareas complejas: dificultad para entender situaciones riesgosas, dificultad para administrar el dinero, dificultad para tomar decisiones, incapacidad para planear actividades complejas o secuenciales.
Alteración de habilidades visuoespaciales: dificultad para reconocer caras u objetos conocidos, dificultad para encontrar objetos ubicados a simple vista, dificultad para utilizar elementos simples o de orientar correctamente la ropa en el cuerpo.
Alteraciones del lenguaje (hablado, leído o escrito): dificultad para recordar palabras de uso frecuente, errores en el discurso hablado o escrito.
Cambios en la personalidad o conducta: cambios anímicos no habituales, agitación, apatía, pérdida de interés o motivación, pérdida de empatía, conductas obsesivas o compulsivas, conductas inapropiadas.

Entonces, ¿Cómo se diferencia una Depresión de una Demencia?

El diagnóstico de la pseudodemencia depresiva es eminentemente clínico por lo cual es fundamental realizar una minuciosa evaluación del paciente y contar con el relato de un informante confiable.

1- Inicio y evolución del cuadro: Las demencias de causa neurodegenerativa suelen comenzar de forma insidiosa y evolucionar de forma lenta y progresiva. Por su parte la pseudodemencia depresiva generalmente tiene un comienzo subagudo, evoluciona rápidamente y el impacto funcional es desproporcionado en relación a la alteración cognitiva.

2- Conciencia de Enfermedad: En general el paciente es consciente de sus dificultades y está preocupado por ello, a diferencia de los cuadros neurodegenerativos donde se observa frecuentemente anosognosia o falta de conciencia de los déficits secundarios a su enfermedad.

3- Agravamiento de los síntomas: Los pacientes cumplen con criterios diagnósticos de episodio depresivo mayor y consecuentemente suelen presentar un polo matinal. Esto es una importante diferencia clínica con las demencias, donde suele observarse un agravamiento vespertino de los síntomas.

4- Otros síntomas: El enlentecimiento psicomotor y las quejas somáticas suelen ser rasgos salientes del cuadro depresivo. Las ideas de muerte y suicidas en adultos mayores con depresión son frecuentes y hay que explorarlas detenidamente durante la entrevista ya que estos pacientes, principalmente los hombres, pertenecen al grupo de mayor riesgo suicida.

Estudios cerebrales: Neuroimágenes y Neuropsicológicos.

En la demencia es habitual observar alteraciones cerebrales en las neuroimágenes estructurales (TAC o RMN). La Enfermedad de Alzheimer se asocia típicamente con atrofia generalizada, atrofia temporal medial (especialmente hipocampal), basal y/o lateral, así como con atrofia parietal.
Sin embargo, en la pseudodemencia depresiva no suele observarse ningún dato específico en las neuroimágenes. En algunos casos es posible detectar atrofia hipocampal pero en menor medida que en los pacientes que sufren demencia.
El uso de estudios por imágenes funcionales como la Tomografía por Emisión de Positrones (PET) y la Tomografía
Computarizada por Emisión de Fotones Individuales (SPECT) puede también ser de utilidad ya que en la Enfermedad de Alzheimer suele observarse una afectación con un patrón característico de hipometabolismo o hipoflujo temporoparietal. En la depresión puede observarse también alteración en el PET pero un patrón diferente y menos característico.

El patrón de la evaluación cognitiva o neuropsicológica, brinda cierta información adicional y relevante para precisar el diagnóstico. Se evidencia en la enfermedad de Alzheimer una alteración de las diferentes etapas de la memoria, siendo característica las falla en el almacenamiento de la información, sin observarse beneficio de la facilitación del recuerdo. A diferencia de las pseudodemencias depresivas presenta de forma habitual un perfil disejecutivo. En este caso se evidencia alteración principalmente de atención y funciones ejecutivas. Hay un impacto sobre el desempeño en memoria (con almacenamiento conservado), fluencia verbal fonológica y copia de dibujos debido a pobres estrategias de ejecución.

Es llamativo que el rendimiento de los pacientes con “pseudodemencia depresiva” suele ser superior en las evaluaciones cognitivas al esperado de acuerdo a su funcionalidad. También es característica la expectativa negativa de los pacientes sobre su propio rendimiento.

Depresión como Factor de Riesgo para el Alzheimer

Se podría considerar a la depresión como un factor de riesgo, un pródromo y/o una consecuencia de la Enfermedad de Alzheimer. Algunos trabajos han encontrado un riesgo aumentado de padecer la Enfermedad de Alzheimer en pacientes
con antecedentes de depresión, principalmente en los cuadros depresivos de comienzo tardío. Este efecto sería más marcado en los casos de depresión recurrente.

Por otra parte también se considera la depresión en los adultos mayores podría ser una manifestación del comienzo de la presentación clínica de la Enfermedad de Alzheimer.

Conclusión:

El diagnóstico diferencial con una demencia es un gran desafío. La clínica y los estudios complementarios actuales nos permiten realizar un correcto diagnóstico diferencial. Sin embargo, en algunas oportunidades es necesario observar la respuesta al tratamiento antidepresivo y la evolución del cuadro para el diagnóstico específico.

Referencias:

-DSM V. Manual de los Diagnósticos Psiquiátricos.

-Abdulhamid, P., Richly, P. y Bustin, J.  Pseudodemencia depresiva ¿Diagnóstico diferencial o punto de encuentro?Rev. Arg. de Psiquiat. 2012, Vol. XXIII: 421 – 427.