Parálisis de Bell

Es una forma de parálisis facial temporaria que se produce por el daño o trauma a uno de los dos nervios faciales. El nervio facial, también llamado séptimo par craneano, es una estructura en pares que viaja a través de un canal óseo estrecho (llamado canal de Falopio) en el cráneo, debajo del oído, hacia los músculos de cada lado de la cara. Durante la mayor parte de su viaje, el nervio está encajonado en esta vaina ósea.

Fue descrita por Charles Bell hace más de 100 años, este síndrome es una mononeuropatía que se produce por la inflamación del nervio facial, lo que hace que este se comprima al interior del conducto óseo que lo lleva desde el cerebro hasta estructuras de la cabeza y cuello.

Se presenta en un lado del rostro, sin embargo, en casos infrecuentes, puede afectar ambos lados, aparece de forma abrupta y es considerado uno de los trastornos neurológicos más comunes y la principal causa de parálisis facial.

Bells-palsy

La causa es desconocida, se presume que surge luego de una infección viral producto de una reacción inflamatoria localizada, también podría deberse en algunos casos a la aparición de herpes zóster en el pabellón auricular, sin embargo, estos casos son muy pocos.

¿Cómo se manifiesta?

La parálisis de Bell afecta los músculos que controlan las expresiones faciales, tales como la sonrisa, la mirada de reojo y el parpadeo.

Los síntomas son:

      Dificultad para cerrar el ojo del lado afectado y lagrimeo.

      Desviación de la boca.

      Sensación de pesadez y pérdida de sensibilidad de la cara.

      Lagrimeo.

      Dolor alrededor del oído afectado e hipersensibilidad al sonido.

      Deterioro en el habla.

      Mareos.

      Dificultad para comer o beber, pérdida del gusto.

Parálisis-Facial

Los síntomas de la parálisis de Bell varían entre las personas y fluctúan en gravedad desde una debilidad leve a parálisis total, pueden incluir tics, debilidad, o parálisis en uno o ambos lados de la cara. Con mayor frecuencia estos síntomas, que generalmente comienzan súbitamente y llegan al máximo en 48 horas, llevan a una distorsión facial significativa.

Para hacer el diagnóstico, es fundamental descartar otras patologías que también pueden producir parálisis en el rostro, como un ataque cerebrovascular, el síndrome de Guillain Barré, el compromiso de la corteza o del tronco cerebral, una polineuropatía o una mononeuropatía múltiple, entre otros. Esto es fundamental, ya que aproximadamente el 10% de los casos de parálisis facial periférica no se debe a una parálisis de Bell, sino que a otra causa.

¿A quienes afecta?

Afecta a hombres y mujeres por igual y puede producirse a cualquier edad, pero es menos común antes de los 15 años de edad y después de los 60 años. Ataca en forma desproporcionada a mujeres embarazadas y a personas que padecen diabetes o enfermedades respiratorias superiores como la gripe o un resfrío.

Tratamiento y  pronóstico

Algunos casos son leves y no necesitan tratamiento ya que generalmente los síntomas remiten por sí solos en 2 semanas. Para otros, el tratamiento puede incluir medicamentos y otras opciones terapéuticas.

Si bien se ha estudiado el uso de corticoides y otros fármacos para curar esta patología, lo cierto es que muchos de ellos solo ayudan a aliviar los síntomas, como el dolor e inflamación.

Otro factor importante en el tratamiento es la protección ocular. La parálisis de Bell puede interrumpir la capacidad natural de parpadeo del párpado, dejando al ojo expuesto a la irritación y la sequedad. Por ello, es importante mantener el ojo húmedo y protegerlo de desechos y lesiones, especialmente de noche. Las gotas oculares lubricantes, tales como lágrimas artificiales, ungüentos o geles oculares y los parches oculares también son eficaces.

La fisioterapia para estimular al nervio facial y ayudar a mantener el tono muscular puede ser beneficiosa para algunas personas. El masaje y los ejercicios faciales pueden ayudar a evitar las contracturas permanentes (contracción o acortamiento de músculos) de los músculos paralizados antes de que se produzca la recuperación. El calor húmedo aplicado al lado afectado de la cara puede ayudar a disminuir el dolor.

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El uso de corticoides en las primeras 72 horas de instalado el cuadro ayuda a controlar y disminuir los síntomas. Sin embargo, el pronóstico es bastante positivo porque aproximadamente el 80% de los casos se recupera espontáneamente, por lo general, dentro de los tres o seis meses siguientes. Existe un 10% que tiene una recuperación parcial y solo el 10% restante no se cura.

De todas formas, las medidas que se deben tomar para tratar esta patología dependen siempre de cada caso, por ende no dude en consultar a un médico especialista.

Bibiografía:
National Institute of Neurological Disorders and Stroke
National Institutes of Health