¿Por qué nos sentimos vacíos cuando tenemos todo? ¿Qué nos falta en la vida  para sentirnos totalmente satisfechos? ¿Por qué muchas veces preferimos estar muertos, antes que enfrentar las dificultades de la vida?

 

Sentimientos de vacío, de inconformidad, insatisfacción, desdicha, desmotivación etc, aparecen en muchas personas a lo largo de la vida. Cuando un trabajo no es lo que esperamos, cuando aparecen problemas de pareja, cuando nuestros hijos se van del hogar, cuando no cumplimos nuestros sueños o nuestras expectativas, cuando vemos la vida con un tinte negro, aun cuando lo tenemos todo lo que otros desearían, igual aparecen estos sentimientos.

 

Será tal vez, porque nuestra especie humana y la sociedad en la que vivimos actualmente siempre quiere más y más y no hay un límite para ello. Nuestra existencia se transforma en un motor que va en busca de metas, objetivos y estamos esperanzados en un “futuro mejor”, pero la realidad es lo que vivimos día a día. De lo que HOY en día tenemos y quienes somos realmente. Nuestra identidad se ve transformada por lo que hoy en día tenemos a nivel material, a nivel económico, pero la esencia humana ¿dónde y cuándo la perdimos?

 

Para algunas personas esto se hace un sufrimiento, sienten que no poseen las herramientas ni los recursos personales para hacer frente a las situaciones de la vida y manifiestan frases como: “la vida no merece la pena vivirla”, “lo que quisiera es morirme”, “para vivir de esta manera lo mejor es estar muerto” y otras expresiones similares. Estas ideas se instalan en nuestra mente, nos bombardea con la idea de quitarnos la vida, haciéndonos creer que de esa manera vamos a dejar nuestros sufrimientos y nuestra miserable situación, para pasar a un estado mejor. Acompañada de esta angustia desgarradora, aparece un sentimiento de alivio, como una solución prometedora a aquello que no podemos hacer frente. Pero realmente, ¿es tan asi? ¿Realmente ésta es la solución? ¿O es una manera de escape?

 

En muchos adolescentes las ideas suicidas son muy frecuentes sin que ello constituya un peligro inminente para la vida, si no se planifica o se asocia a otros factores, llamados “Factores de riesgo”, en cuyo caso adquieren carácter mórbido y pueden desembocar en la realización efectiva de un acto suicida. Está en juego la imagen corporal, el deseo de ser atractivos, de aparentar un cuerpo idealizado que la sociedad nos inculca con programas de TV, con revistas de modelos, desfiles, etc.

 

Todos tenemos problemas, tristezas, desánimo, desilusiones. Todas las personas pasan por diversos problemas, cambios, crisis vitales, etc. Pero lo que importa acá es saber que todo posiblemente tenga solución, en algún momento todo esto negativo pasará y volveremos a ver el sol. El sufrimiento no es eterno. Cuando te sientas desbordado, que no existe salida, piensa y recuerda aquello que alguna vez te hizo feliz, no te dejes caer ni vencer. Seguramente has pasado por otros problemas y has podido salir adelante. Busca alguna actividad que te distraiga, sal con amigos, ríete de tus errores, disfruta el día a día, observa a los niños jugar con su alegría que los caracteriza, abre las ventanas y mira hacia afuera hay una vida que pasa, un tiempo que no vuelve y tú, solo tú eres dueño de tu propio destino. La felicidad no existe si tú mismo no la creas.

Les recomendamos para este fin de semana la película “Veronika decide morir”, les dejamos un tráiler de la película. Es la versión cinematográfica del libro del célebre autor Paulo Coelho.