¿Te ha sucedido que te contagias del bostezo de otra persona?, o ¿te ríes cuando otro se esta riendo?, todo esto ya tiene una explicación…

neuronas espejo

Un estudio realizado por neurocientíficos de la universidad de California, en Estados Unidos, demostraron que las denominadas “neuronas espejo” de nuestro cerebro son capaces no sólo de activarse cuando ven realizar una acción, sino también de reconocer la intención de aquél que la realiza, es decir cuando miramos a otra persona desempeñar esta acción y la intención de hacerlo.

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Estas células están distribuidas en lugares claves del cerebro, se sitúan en un área premotora de la corteza y en la parte parietal inferior, asociada al movimiento y a la percepción, así como al lóbulo parietal posterior, el temporal superior y a las regiones que corresponden con nuestras habilidades para comprender los sentimientos de otra persona, entender las intenciones y el uso del lenguaje.

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Cuando comprendemos las neuronas espejo, esto nos ayuda a darle sentido a muchos actos, como el contagio de bostezos y risas, el sentir que nos caemos al ver caerse a otra persona, o la pena que sentimos al ver una escena triste.

Lo cual significa que para el cerebro no hay gran diferencia entre lo que sucede en lo que llamamos realidad y lo que sucede en simulación. En otras palabras, no hay estricta diferencia entre lo que vemos y lo que hacemos, pero tampoco entre lo que pensamos y hacemos o entre lo que hacemos y soñamos.

Lo que ha comprobado el equipo de California es que, una vez formado ese complejo asociativo “acción/intención” en un sujeto, cuando el otro realiza una acción, las neuronas espejo provocan en el cerebro del observador la acción equivalente, al mismo tiempo integra también la intención que llevó al otro a realizar determinada acción.

Éstas neuronas juegan un papel interesante en la comprensión de las intenciones de los otros, y también en la construcción social de las relaciones y la sensación de empatía.

Las neuronas espejo forman parte de un sistema de percepción y de ejecución cerebral que activa las mismas regiones específicas de nuestra corteza motora cuando vemos que se mueve una mano u otra parte del cuerpo de otra persona, como si nosotros mismos también nos moviéramos aunque no lo hagamos.

Por otra parte, Neurocientíficos de UCLA parecen demostrar que el autismo está relacionado con daños producidos en la zona del cerebro en la que se ubica el sistema neuronal especular. Los niños autistas diferían de sus semejantes en solo un aspecto: todos mostraban una reducción de actividad en el área de broca.

En estudios anteriores se determinó que esta sección del cerebro es parte del así llamado sistema neuronal especular, que permite que los humanos entiendan las intenciones de otros humanos simplemente observando sus acciones o imitando su comportamiento.

Además de aumentar el conocimiento de las funciones cerebrales, este descubrimiento proporciona pautas para el desarrollo de determinados tratamientos basados en la imitación, tratamientos que serán aplicables a pacientes con autismo y desórdenes similares, y que estimularán la función de las neuronas espejo, ayudándolas a desarrollar su capacidad para entender las intenciones de otras personas, de manera que los pacientes puedan empatizar con sus pensamientos y sentimientos.

El siguiente video explica muy bien el descubrimiento y el funcionamiento de las neuronas en espejo: