Una investigación recientemente publicada en The Journal of Neuroscience, sostiene que aquellas personas propensas a la búsqueda de estímulos y con tendencia a actuar de forma impulsiva, tienen menos materia gris, especialmente en aquellas zonas cerebrales relacionadas con la toma de decisiones y el autocontrol. Además, esas diferencias pueden predisponer al abuso de sustancias.

Avram Holmes, psicólogo de la Universidad de Yale, y un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard y del Hospital General de Massachusetts en Boston, exploraron los correlatos neuroanatómicos de la búsqueda de sensaciones y la impulsividad.

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El análisis reveló importantes vínculos entre la búsqueda de sensaciones y la reducción del grosor cortical que se localizan preferentemente en las regiones implicadas en el control cognitivo, incluyendo la corteza cingulada anterior y la circunvolución frontal media.

Un estudio británico reciente demostró que los jóvenes con problemas de conducta, como agresividad y comportamiento antisocial, tienen menos materia gris en la amígdala, la ínsula y la corteza prefrontal del cerebro, áreas relacionadas con la toma de decisiones y la empatía.

Otros estudios concluyen que el consumo de sustancias puede afectar a la anatomía y el funcionamiento del cerebro con el tiempo. Los científicos no saben si hay presencia o no de anomalías cerebrales previas al consumo de sustancias, pero contribuyen a la probabilidad de que una persona desarrolle un trastorno por abuso de sustancias tóxicas.

El estudio de Avram Holmes

Holmes y sus colegas examinaron la variabilidad en la estructura del cerebro de 1.234 hombres y mujeres de 18 a 35 años de edad sin antecedentes de trastornos psiquiátricos o dependencia de sustancias. Utilizando imágenes de resonancia magnética (MRI), el equipo midió el tamaño de las regiones particulares del cerebro de cada participante.

Los participantes también completaron cuestionarios que evalúan rasgos asociados con la búsqueda de sensaciones y la impulsividad, como la necesidad de nuevas e intensas experiencias, la voluntad de tomar riesgos, y la tendencia a tomar decisiones rápidas. Los participantes también informaron sobre su consumo de alcohol, tabaco y cafeína.

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Los científicos encontraron que las personas que dijeron buscar altos niveles de estimulación o excitación tenían reducido el grosor cortical (de materia gris) en las regiones del cerebro asociadas con la toma de decisiones y el autocontrol. Los vínculos más fuertes se produjeron en áreas del cerebro relacionadas con la capacidad de regular las emociones y la conducta: la corteza cingulada anterior y la circunvolución frontal media.

Los cambios en esas estructuras cerebrales también se correlacionaban con una tendencia de los participantes a actuar por impulso y a un consumo elevado de alcohol, tabaco o cafeína.

Los resultados nos permiten tener una mejor comprensión sobre cómo las variaciones normales de la anatomía del cerebro en la población general pueden inclinar tanto las características temperamentales como los comportamientos de salud, incluido el abuso de sustancias“, dice Holmes, en una nota realizada en la Sociedad de Neurociencia estadounidense.

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La importancia de la variabilidad individual en la anatomía del cerebro sigue siendo un tema de debate en este campo, añade Holmes. “Se tiene previsto seguir examinando cómo podrían afectar los cambios en la anatomía y el funcionamiento del cerebro a estos y otros comportamientos asociados con el riesgo de enfermedad psiquiátrica y mala salud en general”.

The Journal of Neuroscience, 6 April 2016, 36(14): 4038-4049; doi: 10.1523/JNEUROSCI.3206-15.2016