Para poder realizar una adecuada y pertinente intervención psicológica en una situación de crisis, es imprescindible tener en cuenta el significado de una Crisis para la persona o comunidad.

La palabra “Crisis” (del latín crisis, a su vez del griego κρίσις) significa “separar” o “decidir”, es algo que se rompe, se quiebra y es indispensable atravesar. La crisis produce un verdadero cambio, produce una modificación importante en el transcurso de la vida del individuo.Toda crisis es una oportunidad de cambio. Enfrentar esta situación puede significar que la persona salga fortalecida, aprendiendo y madurando con esa experiencia.

Vivimos en constante cambio. Cada etapa de la vida supone aprendizajes y conlleva dificultades. Sin embargo, avanzar y crecer no siempre es fácil. Cada cambio que vivimos supone una adaptación y nos obliga a ser más flexibles.

Distintos tipos de Crisis

Una persona puede enfrentarse a diversas clases de crisis; popularmente las crisis vitales son comunes a todos los seres humanos y aparecen en diversas etapas de la vida, por ejemplo crisis en la adolescencia por el cambio de roles y obligaciones, cambios en la imagen corporal, etc. lo cual pueden o no ocasionar una crisis vital.  Crisis sociales por ej: mudanzas, pérdidas de amistades, cambios laborales, duelos, etc.

Otro momento de crisis para una persona suele aparecer al alcanzar una cierta edad; se habla de la crisis de los 30 años, o de los 40 o los 50, y se refieren a la dificultad que conlleva enfrentar los cambios propios de cada etapa de la vida. Si bien es cierto que muchos envejecen sin prestar atención a estas cuestiones y disfrutando del día a día, el cuerpo y la mente sufren modificaciones progresivas irreversibles que afectan a aquéllos que no soportan desprenderse definitivamente de las cosas.

También existen diversos tipos de crisis generalizadas como lo son las crisis ambientales por catástrofes generando situaciones de inundaciones, incendios, tsunami, terremotos, etc. ocasionando grandes pérdidas personales, materiales y de recursos. Como también crisis económica es un momento en el cual la economía presenta indicadores negativos, con contracción de las actividades, altos niveles de desempleo y aumento de la pobreza. Que afectan, ya sea de manera directa o indirectamente, la vida de una persona.

Entre un 15-25% de las personas que vivencian una crisis y específicamente las catástrofes ambientales tendrán sintomatología de estrés post-traumático, con posible trastornos depresivos y ansiosos. Esto podría generar un impacto en la funcionalidad de una persona, debido a que aumenta ausentismo laboral, dificultades en las relaciones interpersonales, aumento de irritabilidad debido a la tensión alta, insomnio, problemas de salud en general, etc.

Cuando no se da espacio especial para tratar esta sintomatología pueden haber secuelas psicosociales y por lo tanto es importante la intervención oportuna.

¿Qué hacer como Psicólogos?

Sin perder de vista nuestro objetivo principal, somos agentes de cambio, de salud mental y bienestar, por lo que tenemos que promover el desarrollo de estos objetivos principalmente.

Pueden ocurrir dos situaciones, la primera es cuando la persona solicita ayuda de manera voluntaria, ya que esta situación genera un malestar significativo en la persona, pero también puede ocurrir que la persona no sea quien solicite ayuda ya que se encuentra en situaciones de crisis ambientales, sociales, catástrofes, etc. o se encuentran en sectores aislados o impedidos o este inmersa en una comunidad afectada.

Por ello lo primero que debemos hacer es generar un vínculo entre el psicólogo y la o las persona afectadas.

Luego brindar información sobre el hecho específico, realizar intervenciones en psicoeducación, aclarar dudas, conceptos, etc.

Es importante reconstruir el momento que generó la crisis. Que la persona comente cómo fue, dónde estaba, qué ocurrió, que hable de la situación, de sus percepciones, emociones y vivencias. Esto permite poner en palabras la situación, elaborar las emociones, contactarse con ellas, y poder contarlas y compartirlas.

Es imprescindible trasmitir a la o las personas 5 aspectos fundamentales que describe Hopfhall: “evidencia basada en la experiencia”: Seguridad, calma, reconexión, autoeficacia, esperanza:

  • Seguridad: asegurarnos de que la persona se encuentre y se sienta segura: tiene sus necesidades básicas aseguradas (techo, comida, luz, agua, etc.). Si estas cosas básicas las posee hacerle notar el valor y la importancia de las mismas, sino las posee buscar la manera de mover redes institucionales  y de apoyo para saciar estas necesidades básicas.
  • Calma: Después de un evento de crisis las personas quedan activadas emocionalmente; expectación ansiosa, hiperalerta, insomnio, etc. Es importante lograr la calma, que bajen los niveles de activación, utilizando herramientas como técnicas de relajación, respiración, imaginería, etc. También es necesario como intervención terapéutica es necesario normalizar las emociones (“está bien tener miedo”), logrando una empatía adecuada.
  • Reconexión: Se busca que la persona logre mantener un contacto con sus redes de apoyo, familiares, amigos, etc. En situaciones de crisis es imprescindible contar con el apoyo psicológico y social-afectivo de las persona del entorno cercano.
  • Autoeficacia: recuperar la confianza en las propias capacidades. En el momento del cataclismo la sensación más común es la de impotencia, inseguridad, inestabilidad, miedos, etc. Esta impotencia hace que se desconfíe de cualquier cosa que uno puede hacer y lo que uno puede lograr. Llegando a esta instancia no se recomienda un enfoque de tipo asistencialista no es lo mejor, ya que es necesario que las personas se sientan capaces de salir de su situación, de hacerse cargo.
  • Recuperar la esperanza: tiene que ver un poco con lo espiritual, lo religioso, las propias creencias, pero se refiere a tener confianza en que las cosas van a mejorar; tener fe de que las cosas van a mejorar. Es un proceso comunitario, y tiene relación con los rituales que se construyen en la comunidad; confianza en vínculos y redes.