Todas las personas en algún momento de nuestras vidas perdemos algo o alguien a quien queremos mucho.

 

El duelo es un proceso de ajuste emocional después de una pérdida y puede ser más o menos largo y doloroso, dependiendo de la persona y sus estrategias para manejar dicha situación. Elaborar el duelo significa ponerse en contacto con el vacío que ha dejado la pérdida, valorar su importancia y soportar el sufrimiento y la frustración que comporta. El duelo no solamente se elabora y se procesa cuando fallece un ser querido, sino además también elaboramos un duelo cuando perdemos un trabajo, cuando una relación de amor o amistad culmina, cuando se elige la carrera universitaria, cuando pasamos de la infancia a la adolescencia cuando el cuerpo cambia, cuando terminamos los estudios, etc.

 

Frente a situaciones de cambio, se podría decir que se experimenta un duelo. Esto significa, que algo que teníamos o estábamos acostumbrados, ya no lo tendremos y habrá que adaptarse y acostumbrarse a la nueva realidad o nueva elección. Muchas veces no lo elegimos, simplemente por diversas circunstancias esto ocurre, otras veces si tenemos la posibilidad de elegir y elaborar un cambio, pero para ello hay que estar preparados.

Diversas teorías dentro de la psicología, refieren formas diferentes de conceptualizar el Duelo. Pero en general el significado de pérdida y de resignificación es similar.

duelo

Se describen generalmente 5 etapas por las que una persona debe atravesar para elaborar o superar un duelo. No siempre se atraviesan de manera seguida, por lo general una persona puede demorarse más en una etapa que en otra, o puede retroceder en las etapas anteriores aun cuando se creían superadas. Esto no es lineal ni progresivo, pero si lo más saludable a nivel emocional y psicológico es poder elaborarlo de la mejor manera posible.

 

1. Etapa de negación:

  • Defensa inconsciente de la realidad.
  • Es positiva ya que concede tiempo al individuo para asimilar su nueva situación, reduciendo el riesgo de una desintegración de la personalidad.
  • La negación da como resultado una distorsión completa o parcial de la realidad de cara a un stress y ansiedad abrumadores.
  • No debe mantenerse mucho tiempo ya que interferiría con la realidad.

 

2. Etapa de protesta:

  • Presenta una captación parcial de la realidad, poca tolerancia, sentimiento de injusticia y desamparo.
  • Existe una crítica y culpabilización hacia los demás. “¿por qué me hace esto a mí?
  • La persona pasa de la etapa del “yo no” al “por qué yo”. Considera a veces una injusticia lo que pasó y le parece difícil imaginar un futuro.
  • Aparecen sentimientos de enojo, bronca, irritabilidad.

 

 3. Intento adaptativo o negociación:

  • Intenta conseguir una adaptación generalmente manifestada por un exceso de interés hacia lo nuevo.
  • Ya no se pregunta  “por qué a mi” sino más bien “para qué”.
  • Se busca llegar a acuerdos para superar la situación, pueden ser con la persona de quien se separó, consigo mismo, con Dios (si la persona profesa alguna religión), del tipo: ya no hay q vernos nunca más, ya no debo de pensar en el/ella. Etc.

 

 4. Etapa depresiva:

  • Captación subjetiva de la realidad, con una tendencia al polo negativo o pesimista, sin que el paciente vea salida.
  • Pérdida del apetito.
  • Insomnio.
  • Pérdida de interés en actividades de ocio o placer.
  • Pérdida de energía y fatiga.
  • Sentimientos de no valer para nada.
  • Sentimientos de culpa o de reproche.
  • Disminución de la capacidad para concentrarse o pensar.
  • Esta etapa es la más debilitante, porque nos lleva a pensar que nada volverá a ser igual, que nunca seremos felices, que no saldremos adelante y nada estará bien en el futuro.

 

5. Etapa de aceptación:

  • Se asume la pérdida y se vive de forma positiva la nueva realidad, desarrollando sus propias potencialidades y buscando nuevas soluciones.
  • La aceptación no siempre implica armonía, tiene que ver con dejar ir, con soltar y fortalecernos a nosotros mismos. Empezar a realizar actividades que son de nuestro agrado.
  • Ya no ocupa totalmente nuestra mente el pensar en la perdida, sino que podemos en esta etapa pensar en otras cosas que también son importantes en nuestra vida.

 

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El objetivo es conseguir avanzar en la reconstrucción de una vida con un nuevo significado, que nos servirá de ayuda en la maduración y el crecimiento personal. Es un proceso que requiere tiempo y es necesario ser consciente de que llegará un momento en que todo pasará.

 

¿Cuándo acaba un proceso de duelo?

Dependerá de cada persona. Es muy difícil poner un límite, puesto que se trata de un proceso algo laborioso, lento pero progresivo. Se considera como momento clave aquel en el que somos capaces de mirar hacia el pasado y recordar sin intensa pena y dolor a lo perdido.