El victimismo, la otra cara de lo que en verdad se esconde.

¿Quién podría ser tan insensible y desalmado para cuestionar o criticar los actos de una supuesta víctima? Eso es lo que buscan las personas con estos rasgos de personalidad. Buscan la compasión, la comprensión de muchas personas, hasta que descubren quienes son realmente. El victimismo es una estrategia que representa más beneficios que problemas, ya que permite contar con una especie de inmunidad por la cual todo lo que dicen es verdad, todo lo que hacen es bien intencionado, todo lo que piensan es legítimo. Pero en más de un caso ese victimismo calculado, consciente o inconscientemente, encubre más bien un chantaje.

 

victimismo

 

Sepa distinguir cuando una persona es Victima o se hace la Víctima

Existen personas que por situaciones de la vida, sin que tuvieran la posibilidad de “defenderse” o actuar, pueden ser víctimas de una situación, por ejemplo, de violencia, de abuso de poder, de un robo, sometimiento, de una estafa, de una mentira, etc. Ese tipo de situaciones originan una condición objetiva de victimización. Pero dicha condición no es eterna, ni tiene por qué ser un sello que la persona lleve a donde vaya. Después de salir de la situación de impotencia y vulnerabilidad concreta, seguir en el papel de víctima es una opción, no una realidad inapelable. En verdad la víctima demanda atención, cuidado, apoyo y afecto. Necesita de esa dedicación y de esa comprensión para salir de su estado de conmoción. Eso no tiene ninguna discusión. Lo que sí se presta a debate es el victimismo, cuando ese hecho traumático haya pasado y para la persona se convierte en su modo de actuar y conseguir beneficios a través de esto. Es decir, para ganar privilegios que de otra manera no se obtendrían. Es el tipo de personas que hacen de sus sufrimientos, una manera de vivir. En otros casos más graves, algunos creen que el haber sido víctimas en una situación, se sienten con derecho para odiar o hacer daño a los demás.

 

Reconociendo el victimismo manipulador

Hay algunas señales que dan cuenta de este círculo de manipulación. El victimista no pide directamente lo que desea, sino que envía mensajes subliminares en forma de queja o lamento. Por ejemplo, dicen: “Nadie sabe cuánto me costó haber llegado hasta aquí”, “me siento tan solo y triste, que nadie puede entenderme lo que estoy viviendo”, etc, entonces no se sabe si quieren que le reconozcan su situación, si están reclamando porque a ti no te costó lo mismo, o no has pasado por eso o si quieren que los ayudes sobre algo en particular. Te sientes en cierto modo culpable cuando estás con estas personas. Cada conversación que tienes con ellos te deja la impresión de que tú eres responsable de algo. Hay una tristeza o un malestar impreciso contigo mismo y que no sabes cómo proceder. El victimista es también receloso y desconfiado. Frecuentemente te alerta sobre malas intenciones en los otros. Justifica sus malas acciones en su pasado de sufrimiento. De hecho, puede acusarte de insensibilidad o desidia si lo criticas. Es capaz de hacer grandes sacrificios por otros, sin que estos se lo pidan y obviamente se aprovecharán de esto para hacértelo saber y te sientas agradecido por su intención. Pero posteriormente habrá que devolverles el favor. Cuando alguien exhibe esos rasgos, estamos frente a una persona que ha asumido el rol de víctima frente a la vida. Probablemente estemos frente a alguien que no es feliz y que tiene ese tipo de comportamientos sin proponérselo realmente. Como quiera que sea, se trata de alguien que no terminó de cerrar el ciclo de su experiencia traumática. Necesita de tu comprensión desde ese lugar en particular, pero también de tu sinceridad. La mejor manera de ayudar a alguien así es diciéndole afectuosa y directamente lo que piensas de su actitud.