¿Qué es el Trastorno Bipolar?

Es una enfermedad psiquiátrica de base genética que presenta como característica clínica una inestabilidad patológica del ánimo como episodios depresivos y episodios maníacos – hipomaníacos, y otros ritmos biológicos alterados que pueden distorsionar la conducta de los sujetos afectados de manera sutil a severa.

Kraepelin sostenía que la principal diferencia entre la Esquizofrenia y la Enfermedad maníaco-depresiva, es que la primera implicaba un deterioro cognitivo, que estaba ausente en ésta última. En la actualidad diversos estudios han comprobado que al menos un subgrupo de entre 5%y 35% de éstos pacientes presentan alteraciones cognitivas, que pueden ser independientes de las fases sintomáticas, es decir que lo sostienen durante periodos de eutimia y se correlacionan con las frecuentes y persistentes fallas funcionales que estas personas suelen sufrir. También es importante destacar que hay un porcentaje de personas con especiales capacidades creativas.

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Comorbilidad con otras patologías:

Otro problema habitual es que más del 60% de los casos presenta otro diagnóstico psiquiátrico como comorbilidad, especialmente abuso de sustancias y trastornos de ansiedad, cuadros que pueden por sí mismos generar alteraciones cognitivas y que es importante tener en cuenta al momento de evaluar al paciente.

Principales alteraciones cognitivas en Trastornos Bipolares:

Según diversos estudios han demostrado que pueden aparecer alteraciones en la memoria verbal, atención selectiva y sostenida y funciones ejecutivas, tanto en episodios maníacos como depresivos.

Específicamente aparecen déficit en el recuerdo espontáneo o libre, pero con buen resultado en el reconocimiento, poniendo en evidencia dificultades con las estrategias de recuperación/evocación de la memoria.

Estos déficits en la planificación sugieren alteraciones en el funcionamiento ejecutivo como inhibición de respuestas, secuenciación, manipulación mental, etc.

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Diversos estudios demuestran la influencia de estructuras subcorticales (ganglios basales), como las principales responsables de las alteraciones cognitivas en el trastorno bipolar (Massman, 1992). Los pacientes mostraron un patrón subcortical de deterioro similar a los pacientes con Enfermedad de Huntington, aunque más leve. El complejo hipocampo-amigdalino, el córtex prefrontal, el tálamo mediodorsal, el pallidum ventral y el stratium, han sido descritos como un circuito neuronal que juega un rol crucial en la regulación del afecto. Es decir, aparece una disfuncionalidad de las vías fronto-subcorticales de los pacientes bipolares.

La exposición a fármacos, ¿puede afectar las funciones cognitivas?

En algunos estudios se ha observado que el Litio podría tener un efecto negativo sobre al memoria verbal y la velocidad de procesamiento de la información.

El divalproato y la carbamacepina han sido asociados con sutiles alteraciones atencionales y mnésicas, la oxcarbamacepina, lamotrigina y el gabapentin podrían tener un perfil cognitivamente benigno.

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Neuroimágenes en pacientes bipolares:

La Resonancia Magnética Nuclear permite detectar anormalidades en el tejido cerebral, en estos pacientes se observan hiperintensidades subcorticales de la sustancia blanca, en comparación con controles sanos. Esto se correlaciona con deterioro cognitivo especialmente en funciones que requieren un procesamiento complejo, cierto enlentecimiento cognitivo, alteraciones conductuales y presencia de reflejos primitivos.

Se sabe hoy en día que si bien el Trastorno Bipolar tiene un mejor pronóstico en cuanto a integridad cognitiva que la esquizofrenia, al menos un subgrupo de pacientes bipolares sufre disfunciones cognitivas que perjudican en forma relevante su nivel funcional.

Es una buena práctica incluir una evaluación neuropsicológica o cognitiva en un paciente con este trastorno, ya que usualmente son estudiados desde la esfera afectivo-conductual dejando de lado este aspecto tan importante y que repercute de manera negativa en el desempeño social, educacional y laboral del paciente.

El objetivo es un mayor acercamiento clínico y terapéutico con los pacientes, para mejorar su calidad de vida.